
Siempre se espera con impaciencia a los grandes poetas.......... Dedicada a todos esos que quisieron alguna vez ser piratas, bandoleros, indios, pistoleros o quisieron serlo. Un beso
El cristal de mi pecera tan sólo lo ensucias tú,
cuando dices: Romero, qué solo estás,
no es pa tanto, haz el favor, abre la luz y cierra el gas,
que se van los churretes de sudor del ataúd
y el olor de cantaores al llorar
y mi luna de Jaén baja de luto a caminar
Aceitunero el sol
y el cante de ese grajo
que en mi garganta no quiere anidar,
aceitunero yo,
si un día fui camino,
pues hoy muele molino, y a rodar,
aceitunero el sol,
con dientes en las botas,
mordiendo a las gaviotas al pisar,
vareando poetas para hacerlos hablar
El morral donde guardo lo que he sido se perdió
con los callos del mango de la sartén,
mis alhajas, mi mortaja, con todo lo que ahora me da igual,
me quedó una rienda hecha en cuero de tu piel,
el fragor de chiribitas al mirar,
unos pies de enredadera y ratoneras para el despertar.
Aceitunero el sol,
que prende los fogones
del pecho del que lo quiere mirar,
aceitunero yo,
llenitos los bolsillos
de aromas de membrillo y de galán,
aceitunero el sol,
muriendo a las mañanas
cayendo de su rama a mi trigal,
para hacerme una lumbre.
Aceitunero el sol,
que se acuesta en los mares
y siempre le quitan algún retal,
aceitunero yo,
que asusto a la simiente
con mi voz de aguardiente al acunar,
aceitunero el sol,
el árbol de pesares
que nunca deja ver el robledal,
aceitunero soy,
y los sacos no dan abasto de olores,
de sillas de anea, de tantos sudores,
de anís y pestiños, de lechos de almendra,
de bolas de enebro, de más corazones,
no caben más gatos con sus cascabeles
con sus noches muertas para que las vele,
no cabe ni siquiera la luz.
El cristal de mi pecera tan sólo lo ensucias tú,
cuando dices: Romero, qué solo estás,
no es pa tanto, haz el favor, abre la luz y cierra el gas,
que se van los churretes de sudor del ataúd
y el olor de cantaores al llorar
y mi luna de Jaén baja de luto a caminar
Aceitunero el sol
y el cante de ese grajo
que en mi garganta no quiere anidar,
aceitunero yo,
si un día fui camino,
pues hoy muele molino, y a rodar,
aceitunero el sol,
con dientes en las botas,
mordiendo a las gaviotas al pisar,
vareando poetas para hacerlos hablar
El morral donde guardo lo que he sido se perdió
con los callos del mango de la sartén,
mis alhajas, mi mortaja, con todo lo que ahora me da igual,
me quedó una rienda hecha en cuero de tu piel,
el fragor de chiribitas al mirar,
unos pies de enredadera y ratoneras para el despertar.
Aceitunero el sol,
que prende los fogones
del pecho del que lo quiere mirar,
aceitunero yo,
llenitos los bolsillos
de aromas de membrillo y de galán,
aceitunero el sol,
muriendo a las mañanas
cayendo de su rama a mi trigal,
para hacerme una lumbre.
Aceitunero el sol,
que se acuesta en los mares
y siempre le quitan algún retal,
aceitunero yo,
que asusto a la simiente
con mi voz de aguardiente al acunar,
aceitunero el sol,
el árbol de pesares
que nunca deja ver el robledal,
aceitunero soy,
y los sacos no dan abasto de olores,
de sillas de anea, de tantos sudores,
de anís y pestiños, de lechos de almendra,
de bolas de enebro, de más corazones,
no caben más gatos con sus cascabeles
con sus noches muertas para que las vele,
no cabe ni siquiera la luz.
1 comentario:
Uhhh cuanto aceitunero....
Yo tuve un pretendiente aceitunero pero el showbusiness, es el showbusiness.
En fin si que es bonito, si, y es que gente con sensibilidad siempre hace falta.
Bess
Ladelmanojoderosas
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