En mi vida he cometido muchos errores, he tenido muchos fracasos, quizás más de los que hubiera deseado. Sin embargo, esto ha sido debido a que he intentado todo lo que me he propuesto. Desde aquel Domingo triste, hace ya muchos años, en el que me encontraba solo en mi habitación, seguramente llorando, en el que quise cambiar y no tener miedo a intentar hacer cosas, todo me ha ido mejor. Me he frustrado en muchas ocasiones, pero la frustración es algo que el ser humano tiene que ser capaz de dominar para crecer y hacerse más fuerte. Ninguna persona en el mundo se ha escapado de ella. Yo lucho cada día de mi vida con la frustración: por no conseguir mis deseos, mis sueños, porque no salgan las cosas como uno siempre planea o por tropezar tres y cuatro veces con la misma piedra. Cada día la venzo y cada día vuelve, casi siempre a oscuras, por la noche mientras pienso en mi vida y hago un balance de mi existencia.No dejaré nunca de intentar realizar mis sueños, aunque me digan los gilipoyas de siempre que debo ser realista. Si los sueños fuesen realistas dejarían de serlo. Prefiero seguir frustándome una y mil veces, pero seguir teniendo ilusión por conseguir lo que quiero y no ser un desgraciado, consecuente con la realidad, a la que cada día que pasa odio con más fuerza.
No dejaré que me hundáis porque vosotros estéis resguardados en vuestra habitación, a salvo, hablando y opinando desde vuestro cómodo sillón. La vida está en la calle, la vida está en los sueños, la vida sigue porque nuestros deseos siguen vivos, por imposibles que parezcan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario