
Me hace feliz pensar que estás a mi lado,
devorando cada centímetro de mi ansia,
cada anhelo recluído en la garganta,
cada beso escondido en mi locura,
con caricias que susurran mil pecados,
en las noches sin estrellas, que no acaban
en trinares de jilgueros que nos matan,
en palabras revolcadas en basura.
Cada día que pasa, me gustan más las noches. De hecho, me gustaría que fuesen eternas, que no acabasen nuca, para siempre poder abrazarte y no tener que despedirnos cada mañana. La oscuridad hace que te ame más, si cabe, que tus caricias me hagan estremecer el doble y que tus besos sigan siendo apasionados.
No quiero más luz, sólo oscuridad y tu cuerpo desnudo para poder recorrerlo a tientas con mis manos, para aprenderlo de memoria, cada surco, cada centímetro de piel. Quiero oscuridad, oscuridad y tus besos, con eso me conformo para ser menos infeliz. Todo lo de después sobra.